domingo, 12 de abril de 2015

grupo 3 - 1A: 1

grupo 3 - 1A: 1: PRUEBA





1- Produccion del texto escrito.

2-El texto episolar.



Actividad: redactar un texto tipo cuento en una hoja de examen.

miércoles, 13 de julio de 2011

SAN ZHI

San Zhi

Más que pueblo fantasma, catalogaría San Zhi como urbanización fantasma por las características de este  lugar. Está situada en las afueras de Taipei, en Taiwan, y se construyó a principios de los ochenta como lugar de residencia de lujo. No se conocen los nombres de los diseñadores de esta urbanización futurista, a mi personalmente, estos edificios me recuerdan muchísimo a los de la película de Woody Allen “El dormilón”,jeje… igual fueron los mismos. Bueno, la cosa es que apenas hay información sobre este lugar y sobre las causas de su abandono. Hay teorías para todos los gustos, un tifón que arruinó a la constructora, o una quiebra de ésta simplemente. Muertes de obreros, con sus respectivos espíritus atormentando al resto de trabajadores hasta que abandonan el trabajo por temor… quien sabe, la verdad es que ninguna es demasiado creíble. Es posible que todo sea más simple y que las causas no sean tan rocambolescas. La cuestión es que San Zhi es el mejor ejemplo de cómo serán las ciudades del futuro cuando sean abandonadas. Un lugar diferente, colorido y tan muerto como el resto de pueblos fantasma.
Entre los lugareños parece que ha tomado fuerza la teoría de los fantasmas y como los Taiwaneses son de naturaleza supersticiosa, el lugar no se derriba por temor a que esos fantasmas pasen a habitar los hogares de los obreros que lleven a cabo tan maléficas tareas.




















ESTAS SON ALGUNAS VERSIONES DE LOS SUCEDIDO EN ESTA MINI CIUDAD

VERSIÓN 1 Sobre lo sucedido
En los años 70, un grupo promotor de Taiwan comenzó la construcción de un complejo vacacional en la isla china, entre las localidades de Damshui y Baishawan, conocido como San Zhi. Durante su construcción un tifón arrasó la zona, provocando graves pérdidas. Los promotores no pudieron hacer frente a este imprevisto y se declararon en bancarrota, abandonando el complejo, que nunca se llegó a poner en funcionamiento.
Desde entonces, esta especie de pueblo abandonado alimenta las leyendas y de paso se ha convertido en una atracción turística que atrae a cientos de curiosos.
El complejo estaba compuesto de pequeñas construcciones de extravagante diseño y vivos colores (hoy en dia algo menos vivos), hechas de hormigón y fibra de vidrio. Las viviendas son modulares y se articulan en torno a unos núcleos de hormigón.
Los amantes del misterio suelen encontrar en este tipo de lugares una verdadera mina de historias y leyendas que contar. La más extendida acerca de este sitio está basada en un hecho objetivo, como es la alta siniestralidad que tuvo la construcción de estos pequeños edificios. Esto ha consagrado el lugar como una especie de mausoleo en recuerdo de los trabajadores que perdieron la vida allí. En base a una serie de creencias bastante extendidas en Asia, sería un gran agravio para el recuerdo de dichos trabajadores rehabilitar este espacio para su uso; y aunque algún promotor se atreviese a hacerlo, probablemente no contaría con muchos clientes, al menos nacionales, que rehuirían pasar sus vacaciones en este lugar, según ellos habitado por las almas de los que dejaron su vida para construirlo.

VERSIÓN 2 sobre lo sucedido
La ciudad fantasma de San Zhi, en Taiwán, comenzó a levantarse a finales de los 80. La idea era construir una lujosa y futurista urbanización a las afueras de Taipei pero, a medida que avanzaba la construcción, las cosas empezaron a torcerse.
Hoy en día, la ciudad es lo más parecido a una estación lunar en ruinas. Las gentes de la zona dicen que está habitada por extraños seres, aunque en este caso no se trata de extraterrestres, sino de temibles fantasmas.
Sobre el motivo por el que se abandonaron las obras hay varias versiones: algunos hablan de decenas de obreros muertos en las primeras semanas de trabajo; otros aseguran que fueron los propios obreros quienes huyeron del lugar ante la presencia de unas misteriosas criaturas. 

FAROS ABANDONADOS












Peligro… zona radioactiva

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La costa norte rusa es un vasto territorio de varios miles de kilómetros dentro del Círculo Polar. Durante décadas, los largos inviernos polares en los que la luz solar es prácticamente inexistente, combinados con las abruptas y peligrosas costas, se convirtieron en un verdadero quebradero de cabeza para la seguridad de los miles de barcos de carga que usaban esta ruta para conectar la parte oriental y occidental de Rusia.
En nuestros días, con la aparición de los satélites y la navegación con GPS, ha solucionado el problema, pero a mediados del siglo pasado las autoridades tuvieron que buscar soluciones para este problema.
Fue así como el Partido Comunista de la Unión Soviética decidió construir una cadena de faros para guiar a los barcos en la oscuridad de la noche polar en estas costas deshabitadas. Los faros, situados a cientos de millas de áreas pobladas, debían de ser completamente autónomos, puesto que en lugares tan alejados e inhóspitos no se disponía de ninguna fuente de alimentación externa. Fue así como los ingenieros soviéticos decidieron emplear la energía atómica, creando una serie de pequeños reactores atómicos producidos en serie limitada expresamente para ser instalados en estos faros del Círculo Polar.
Los reactores podrían trabajar de modo independiente durante muchos años sin requerir intervención humana alguna. Según la época del año, los faros se ajustaban automáticamente para encenderse cuando era necesario, a la vez que enviaban una señal de radio de advertencia a los barcos que pasaban cerca.
Durante varias décadas, los faros cumplieron su función, hasta la caída de la Unión Soviética, en la que su mantenimiento fue cayendo en el olvido. Poco a poco, todos los faros fueron desatendidos y, tras averías que nadie se preocupó en solucionar, sus luces quedaron apagadas por siempre. Por otro lado, la mejora tecnológica en los sistemas de navegación de los barcos también fue causa de que nadie se preocupara demasiado por aquellos antiguos y ruinosos faros y, según parece, tampoco recordaron que en ellos había reactores nucleares.
Por falta de información, o por exceso de hambre, la mayoría de los faros fueron víctimas de los saqueadores que en busca de cobre y demás componentes de valor, hicieron caso omiso a las advertencias sobre el peligro radioactivo desmantelando por completo sus entrañas y convirtiendo desde entonces a estas edificaciones en radioactivamente contaminadas.
En la actualidad, incluso tras varias décadas de abandono en algunos casos, las zonas todavía están catalogadas como peligrosas por los altos niveles de radioactividad.



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lunes, 11 de julio de 2011

Edificios Abandonados

Michigan central station


La estación central de Michigan comienza a construirse sobre la base del antiguo depósito municipal, incendiado en 1913. El trabajo para levantar este bello y gigantesco edificio recae en manos de los arquitectos Warren & Wetmore y de los ingenieros Reed & Stem. El estilo elegido para su construcción es el beaux-art neoclásico, donde se combinan enormes salas diáfanas abovedadas con fachadas repletas de ventanas arqueadas y flanqueadas de columnas corintias. También son peculiares sus tejados elevados y puntiagudos que contrastaran más tarde con el enorme edificio levantado sobre la estación.
La estación se dota con todo tipo de servicios para los pasajeros, cafeterías, restaurantes, varias salas de espera y una zona comercial se diseminan en los laterales de las gigantescas estancias centrales en las que unas imponentes columnas dóricas sostienen el edificio superior.
El edificio de dieciocho alturas se diseñó en un primer momento para albergar un hotel, pero al final su uso tan solo fue para despachos y oficinas e incluso las plantas superiores no llegaron jamás a terminarse por la falta de demanda y quedaron con el ladrillo desnudo hasta nuestros días. 
La elección de este lugar alejado del centro de la ciudad fue una propuesta arriesgada, en principio, el grupo de gobierno pensaba que sería un buen modo de promocionar esa zona de la ciudad y que la propia estación sería el reclamo ideal y el punto neurálgico de la nueva zona de negocios, tomando como ejemplo la estación de Pennsylvania en Nueva York. Pero las cosas no fueron como ellos habían imaginado.
A principios del siglo, el parque automovilístico de Michigan era prácticamente inexistente y la estación jamás se dotó de un buen servicio de parking. Esto haría que años después, cuando los automóviles tomaron las calles, resultara muy incómodo ir a la estación.
A principios de los años veinte, Henry Ford compro muchísimos terrenos alrededor de la estación para construir un gran centro de negocios. Pero poco años después, la gran depresión acabó con estos planes y la estación sufrió su primera decaída. El servicio de tranvía que unía la estación con la ciudad también se canceló durante un tiempo, dejando a ésta prácticamente aislada. 

No fue hasta la segunda guerra mundial cuando la estación volvió de nuevo a estar en pleno apogeo. El tráfico de soldados y armamento hizo que en sus andenes silbaran más trenes que nunca. Pero esto fue un hecho efímero y, tras la guerra, comenzó la verdadera decadencia de este majestuoso edificio. En los años sesenta, el parque de automóviles de Michigan se cuenta ya por decenas de miles y las autopistas se convierten en la principal vía de comunicación con Detroit. La falta de pasajeros hace que los servicios de la estación se reduzcan de forma drástica, cerrando al público varias alas del edificio. Los despachos superiores también comienzan a vaciarse lentamente y los negocios marchan hacia zonas más prosperas y mejor comunicadas de la ciudad.
A finales de los sesenta, incluso se intenta vender el edificio en un par de ocasiones, pero no se encuentran compradores que se quieran hacer cargo de él. 
En 1975, la empresa Amtrak se hace cargo del servicio nacional de pasajeros e intenta volver a darle vida al lugar. Se rehabilitan y renuevan varias salas y se vuelven a abrir al público zonas como la sala principal o el restaurante y también se crea una estación de autobuses. Pero nada de esto consigue dar a la estación central de Michigan el impulso suficiente para su subsistencia.
En 1984, la estación es vendida para construir un centro de transportes que jamás llega a materializarse y, finalmente, el 5 de enero de 1988, parte el último tren de este mítico lugar.
Durante los años noventa, el vandalismo aumenta el deterioro del lugar. Se hace un vano intento de abrirla al público para poder sacar algún rendimiento turístico, pero no hay rentabilidad y todo queda en eso. La última noticia es que se quería rehabilitar el edifico para convertirlo en la sede de la policía de Detroit.
A modo de curiosidad, en este lugar, como suele suceder en muchos de estos edificios abandonados, se han rodado varias películas como  La isla, Transformers, Cuatro hermanos o Nagoygatsi.